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Premio Nobel en Medicina 2018 – Inmunología y Cáncer

Tiempo de leer: 5 minutos

Fuente de la imagen destacada: By Gerbil [CC BY-SA 3.0 ], from Wikimedia Commons y By División de Recursos Humanos de la Secretaría del Ministro (Entrevista de Medalla de la 20ª Organización de Heisei: MEXT) [CC BY 4.0 ], via Wikimedia Commons

#accesibilidad A la izquierda foto de James P. Alisson, inmunólogo estadounidense caucásico de 70 años, cabellos grises y anteojos. A la derecha Tasuku Honjo, inmunólogo japonés de 76 años y cabellos grises.

“El papel del sistema inmunológico en el combate al cáncer y las nuevas terapias farmacológicas”

El combate al cáncer ha sido objeto de estudio desde hace muchos años. Nuevas terapias, efectos de nuevos tratamientos y los mecanismos de proliferación celular hacen parte de los esfuerzos de muchos investigadores asociando los conocimientos de la investigación básica y clínica.

En octubre de 2018, los investigadores James Alisson (Universidad de Texas, EE.UU.) y Tasuku Honjo (Universidad de Kyoto, Japón) fueron nombrados ganadores del Premio Nobel de Medicina, contribuyendo de forma esencial para el entendimiento de la función del sistema inmunológico en el combate a las células tumorales.

Alisson y Honjo desarrollaron sus investigaciones desde la década de los 90, elucidando algunos de los mecanismos que inhibían el reconocimiento de células tumorales por las células inmunes. Los estudios de ambos investigadores, inmunólogos básicos, proporcionaron las bases fundamentales para el tratamiento inmunológico de algunos tumores refractarios a tratamientos convencionales. Aunque la idea de utilizar nuestro sistema inmunológico como herramienta en el combat al cáncer ha surgido hace años, varios investigadores han desarrollado estrategias basadas en vacunas, por ejemplo. Sin embargo, la evolución del conocimiento y la eficacia de este tratamiento dependía, esencialmente, del conocimiento sobre los mecanismos de acción del sistema inmunológico. En ese contexto, en la década de los 80, Alisson ayudó en la identificación de una proteína receptora en la superficie de células llamadas linfocitos T citotóxicos, denominada en la época de antígeno 4 o CTLA-4. Este receptor tiene por función inhibir la actividad de estas células. La gran idea vino del intento de bloquear la actividad de ese receptor y evaluar si esa estrategia facilitaría la acción de linfocitos T en la producción de anticuerpos contra células tumorales. Así, en 1999, surgió el primer anticuerpo producido con ese objetivo (tremelimumab), para tratar melanoma. Al mismo tiempo que Alisson, Honjo invirtió en la investigación de un tipo de proteína (PD-1) responsable por la muerte programada de células, lo que más tarde, resultó en la síntesis de moléculas bloqueadoras de PD-1 (durvalumabe), hoy utilizadas en el tratamiento de cáncer de pulmón, riñones y vejiga.

De hecho, los relatos de estos dos inmunólogos muestran la contribución efectiva de la ciencia básica en un campo aún no explorado. Tal descubrimiento resultó en la creación de tratamientos no convencionales. Aunque se enfrenta a cierta resistencia comparada a la aplicación de tratamientos quirúrgicos, por radio o quimioterapia, la terapia combinada de inhibidores CTLA4 y PD-1 resalta la importancia de mecanismos fisiológicos en el tratamiento de una de las patologías más estudiadas de nuestro siglo.

Para saber más:

Kaiser J, Couzin-Frankel J. Cancer immunotherapy sweeps Nobel for medicine. Science. 2018 Oct 5;362(6410):13.

Ledford H, Else H, Warren M. Cancer immunologists scoop medicine Nobel prize. Nature. 2018 Oct;562(7725):20-21.

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